Walking Score de 100, a dos cuadras del malecón. Desde la puerta de Aldama 596, la parroquia, la plaza, los restaurantes y las galerías del Centro quedan a minutos de caminata. El huésped no necesita auto; el propietario no necesita convencerlo. La ubicación es la operación.
Tiempos aproximados a pie desde Aldama 596.


Lo que un huésped — o un propietario — encuentra caminando desde Aldama 596. Tiempos aproximados a pie.
La corona sobre el campanario es el símbolo de Vallarta, y está a tres minutos de la puerta. Levantada a principios del siglo XX, la parroquia marca el centro exacto del centro: las procesiones salen de aquí, las campanas ordenan el día, y las fotografías de cada visitante la buscan. Vivir a su sombra no es una metáfora — es la dirección.
Para el inversionista: el ícono más fotografiado de la ciudad, en el radio inmediato del anuncio.Kilómetro y medio de esplanada peatonal sobre la bahía, construida en los años treinta y ensanchada para caminarse sin prisa. Esculturas de bronce frente al mar, galerías, restaurantes y la puesta de sol que llena la ciudad cada tarde. Es la sala de estar de Puerto Vallarta, y Casa Hidalgo está a dos cuadras de ella.
Para el inversionista: el motor de demanda peatonal más constante de la ciudad.La plaza principal, con su quiosco y sus arcos frente al mar. Las noches de fin de semana hay música y baile al aire libre; los días de fiesta, la ciudad entera cabe aquí. Es el tipo de escena que un huésped describe al volver a casa — y la razón por la que vuelve.
Para el inversionista: vida cultural gratuita y recurrente, a cuatro minutos.Una isla verde en medio del río, entre el Centro y la Zona Romántica: mercado de artesanos bajo los árboles, cafés a la sombra y un paso peatonal que conecta los dos barrios que más rentan de la ciudad. El paseo corto que todo itinerario de Vallarta incluye.
Para el inversionista: el puente natural entre las dos zonas de mayor ocupación.El mercado de siempre: dos pisos de artesanía, talabartería, plata y cocina de fonda, abierto todos los días. Para el huésped extranjero es una experiencia; para el residente, el mandado. Ambos caminan de vuelta a casa.
Para el inversionista: comercio y experiencia local a distancia de mandado.La playa que empieza donde termina el malecón: amplia, tranquila, con clubes de playa y — en temporada — ballenas visibles desde la arena. La caminata entera es frente al mar. Un cuarto de hora separa la puerta de Casa Hidalgo de la primera toalla sobre la arena.
Para el inversionista: acceso a playa caminando, sin pagar precio de primera línea.El barrio de moda al sur del río: el muelle de Los Muertos, la vida nocturna, los restaurantes que llenan las guías. Está a veinte minutos a pie o a cinco en taxi — lo bastante cerca para gozarlo, lo bastante lejos para dormir en silencio.
Para el inversionista: la demanda de la zona más cara, a precio de Centro.

